Sostenibilidad relativa

Desde la plantación en una medianera de Madrid de un exótico jardín (sobre todo por su posición) por parte de los arquitectos suizos Herzog & de Meuron parece que todos los ayuntamientos interesantes de este país quieren tener uno.

Los jardines verticales se componen de una estructura metálica que sostiene el peso de un plano vegetal, su soporte y las instalaciones necesarias para la irrigación. El soporte puede ser un sustrato natural en sacos de fieltro o un tejido sintético. El primer sistema permite el empleo de especies más variadas, mientras el segundo, al emplear riegos hidropónicos está sujeto al empleo de plantas capaces de sobrevivir sin terreno. La instalación suele completarse con sistemas de captación de agua de lluvia para el riego.

Las aplicaciones son múltiples, tanto en interior como en exterior. La belleza natural de los elementos creados con estas técnicas es indiscutible. Las ventajas parecen ser infinitas: reducción de la temperatura de los edificios en verano y aumento en invierno, mejora de aislamientos acústicos,… Se usan en exterior e interior. Incluso pueden emplearse como aires acondicionados naturales al plantar un muro de interior y hacer pasar una corriente de aire entre sus plantas.

Al amparo de los trabajos de Patrick Blanc realizados para arquitectos de todo el mundo, el empleo de estos elementos se está generalizando hasta el punto en que ya hay patentes y empresas (como Paisajismo Urbano) que los comercializan en diversos sistemas, supongo que en breve se recogerán como una partida más en los programas de medición.

Podemos encontrar interesantes ejemplos con diferentes ubicaciones y escalas, todas con un resultado tan atractivo como clónico:

Jardin Vertical en San Vicente del Raspeig

No puedo negar que son propuestas tan sugerentes como ambiciosas y que me llevan a reflexionar sobre la eterna lucha del arquitecto contra el tiempo. Desde tiempos inmemoriales, el principal objetivo de aquellos que contaban con un arquitecto (y a menudo de éste último también) era alcanzar al eternidad a través de su obra. Sin embargo, en la actualidad, los arquitectos y sus promotores se desviven por la inmediatez de sus logros. Por ello, recurren a complejísimos sistemas que les permiten obtener en unos meses lo que la naturaleza nos da en unos años ¿en cuanto tiempo se ejecutó el Caixaforum de Madrid? ¿dónde hubiera llegado una humilde yedra?

La tentación de la foto perfecta el día de la inauguración es irresistible y los esfuerzos por conseguir que una constructora mantenga la vegetación durante el proceso de obra infructuosos en la mayoría de los casos. Sin embargo, cuando veo estos jardines verticales no puedo evitar pensar que la sostenibilidad de los mismos es muy relativa y la memoria cultural muy selectiva ¿no es acaso el primer axioma de la sostenibilidad optimización de los recursos? ¿no lleva la humanidad siglos usando la vegetación (viva) para mejorar las condiciones de habitabilidad de sus edificios? ¿es que no podemos disponer plantas con estos objetivos de forma mas sencilla y económica?

Las sencillas macetas, parras, yedras, buganvillas, chumberas nos han ayudado a refrescar, sombrear, adornar o delimitar nuestros edificios durante siglos y pueden seguir haciéndolo en la arquitectura contemporánea con una economía de recursos insuperable (siempre que les dejemos).

El Edificio del Consorcio, en Santiago de Chile, de los arquitectos Enrique Browne y Borja Huidobro genera una doble piel compuesta por una interior de vidrio y una exterior vegetal compuesta por enredaderas plantadas en cada forjado que regulan el soleamiento del edificio con los cambios naturales de su follaje.

Edificio Consorcio

Fotografías Edificio Consorcio: Luis Poirot y Guy Wenborne

 

4 Comentarios to “Sostenibilidad relativa”

  1. Enrique Browne tiene otro edificio Consorcio con sede en Concepción, muy similar al que muestran en Santiago pero de líneas rectas en lugar de curvas. Ambos proyectos son muy interesantes, excelentes ejemplos de arquitectura de jardín vertical, poco artificiosa. En vez de crear complicados sistemas para la sujeción de plantas que crecen horizontales, utiliza enredaderas y trepadoras, la vegetación más económica y más lógica para cubrir un muro.

    Excelente reflexión y excelente artículo. Saludos.

    • Gracias Karen por tu comentario. Efectivamente, tal y como dices esa es la clave, lo artificioso de algunas actuaciones. Creemos que la tan traida sostenibilidad debe empezar desde lo natural a lo artificial y siempre buscando la economía de medios.
      Muy interesante igualmente el ejemplo que nos traes del otro edificio Consorcio de Enrique Browne con sede en Concepción. Según he visto en los detalles, éste parece que utiliza como apoyo a las trepadoras una serie de maceteros instalados en cada planta. En él aparecen buganvillas, jazmines… total, un placer para la vista!
      Un saludo y gracias por participar.

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